Archivo de la categoría ‘Chistes de gallegos’
Arqueologos gallegos
Un grupo de científicos Argentinos excavaron 50 metros bajo tierra y descubrieron pequeños trozos de cobre. Después de estudiarlos por mucho tiempo, los argentinos llegaron a la conclusión de que los antiguos habitantes de ese país tenían una red nacional de teléfonos 25.000 años antes.
Los brasileros no quisieron quedarse atrás. Le pidieron a sus propios científicos que excavaran más hondo. 100 metros más abajo encontraron pequeños trozos de cristal que, según ellos, formaban parte del sistema de fibra óptica nacional que tenían los antiguos brasileros hace 35.000 años.
Las noticias llegaron a España y tampoco quisieron quedarse atrás…
Mas chistes de gallegos
Entra el gallego a la farmacia:
-Oiga, deme osté acido acetilsalicílico.
-Querrá decir aspirinas…
Eso! Nunca puedo recordar su nombre.
Adivinanza: En un edificio de 50 pisos hay dos gallegos en la terraza. Uno de camisa roja, y otro de camisa negra. Se arrojan al vacío. ¿Cuál de los dos se estrella antes contra el pavimento?
-No sé cuál?
-¿Y a quién le importa?
Dos gallegos se cruzan con un rabino, éste tiene una pierna enyesada.
-¿Qué le ha pasado Moisés?
-Un accidente Manoliño, me resbalé en la bañadera.
El rabino se va y quedan los dos gallegos solos.
-Oye Manoliño, ¿qué es una bañadera?
-Y yo que cornos sé, yo no soy judío.
El gallego y el loro
Entra un gallego al bar. Lleva un loro enorme, multicolor, maravilloso, sobre su hombro.
El público admirado con semejante ejemplar. Desde el mostrador alguien le pregunta:
-¿Dónde has conseguido este fenómeno?
-En la Coruña, responde el loro.
Chiste de gallegos
Lolo alquila un apartamento en Barcelona una temporada por negocios. Al poco tiempo comprueba que su mejor y único traje fue atacado por polillas. Se dirige a la farmacia.
-Bos días. Osté tiene naztalinas buenas?
Sí señor, recién acabo de recibir unas bolillas de antipolillas de Dinamarca. Son excelentes.
-Pues deme una bolsa.
Lolo paga y se va.
Al día siguiente reaparece en la farmacia.
-Bos días, me da dos bolsas de esas naztalinas que me vendió ayer?
El hombre le da las bolsas, le cobra y Lolo se va.
Al tercer día regresa.
-Bos días, me da cuatro bolsas…
El farmacéutico lo mira asombrado, le entrega los cuatro paquetes de naftalinas y ve a Lolo marcharse mientras se rasca la nuca.